Si Stephen Hawking no hubiera fallecido el pasado 14 de marzo de 2018 esta imagen sería suficiente para entregarle el Premio Nobel de Física 2019. Sin embargo, este premio no se entrega de forma póstuma, así que el gran conocimiento científico de este físico no podrá ser reconocido a través de un Nobel.

La presentación en varias ciudades diferentes ya nos daba una pista de la importancia de lo que nos iban a presentar desde la comunidad científica. Los rumores apuntaban claramente a una posible fotografía de un agujero negro y así ha sido: “Hemos tomado la primera fotografía de un agujero negro”, afirmó el director del proyecto Telescopio de Horizonte de Sucesos (EHT, Event Horizon Telescope), Sheperd S. Doeleman, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian. “Es una extraordinaria hazaña científica lograda por un equipo de más de 200 investigadores”.

Pero ¿por qué es tan importante? Realmente nunca hemos sido capaces de ver un agujero negro como tal, señala el doctor Alberto Corbí, profesor investigador en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), a Hipertextual, ya que hasta ahora solo habíamos podido ver simulaciones. “Es importante porque demuestra que los agujeros negros existen“, indica el astrofísico, antes teníamos algunos indicios, sí, pero esto es una prueba que “afianza” los conocimientos que ya teníamos, como pasó con el caso del bosón de Higgs, comenta.

Los agujeros negros son “son objetos cósmicos extraordinarios con enormes masas pero con tamaños extremadamente compactos”, indican desde el Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés). “La presencia de estos objetos afecta a su entorno de maneras extremas, deformando el espacio-tiempo y sobrecalentando cualquier material circundante”, añaden. Gracias a cómo afectan a su entorno es que hemos podido imaginar que ciertas observaciones que se hacían podían estar causadas por este tipo de objetos cósmicos. Sin embargo, no teníamos la prueba de su existencia, pero esta imagen lo cambia todo: ver la silueta de un agujero negro afianza los conocimientos de la física.


Simulación agujero negro. Crédito: University of Arizona.

Realizada por radiotelescopios

Los agujeros negros son oscuros para nosotros, es decir, para que podamos verlos con luz visible. Sin embargo, hay más tipos de luces que nos permiten encontrar lo invisible a nuestros ojos. En este caso, la clave estaba en la radio. Mediante el EHT, una extensa red de observatorios que convierten la Tierra en un telescopio gigante apuntando directamente al centro de la galaxia Messier 87, a 54 millones de años-luz de la Vía Láctea, justo donde se encuentra su agujero negro. Los días anteriores se había rumoreado que el agujero negro que EHT estaba observando era Sagitario A*, en el centro de nuestra galaxia, por lo que ha sido toda una sorpresa para los investigadores comprobar que no ha sido así.

Pero en la fotografía no podemos ver directamente el agujero negro. Tal y como indica Corbí, ante lo que nos encontramos es toda la materia que da vueltas a velocidades altísimas, “que es lo que emite luz que podemos captar”, justo antes de ser engullida por la oscuridad. Así que más que el agujero negro en sí mismo, vemos su silueta o “la materia que da vueltas a su alrededor”, señala Corbí.