“Mi tío me coqueteó muy borracho”: Tu peor navidad en seis palabras

Me encanta recibir regalos y empedarme, y quizás el momento más proclive de todo el año para tener juntas esas dos cosas, además de engordar un chingo, es la navidad. Pero, como en todo, siempre hay un lado terriblemente negativo. En las cenas de navidad nos toca ver a esos familiares de los cuales ni si quiera recordamos bien de sus nombres. No me juzguen, sinceramente esto me pasa siempre y prefiero usar el “hola, amigo”, antes de llamar al primo segundo de mi prima tercera “Juan” cuando en realidad se llama Juan de Dios.

A veces no es el mejor momento para ver a tu familia. Pueden ser tóxicos. Pueden preguntarte doscientas veces: “Oye, Dieguito, ¿y la novia?” Y no hay nada peor cuando sucede eso. Siempre hay un tío alcohólico. Un primo que aún no ha perdido la virginidad. No cabe duda de que las navidades en familia tienen el potencial de ser muy chidas, o ser el peor día del año.

Tomando en cuenta lo polarizadas que pueden resultar las experiencias navideñas, le pedí a algunas personas que me contaron en 6 palabras las peores navidades de su existencia.

Feliz navidad, mis compas.

Incendié la piñata con una bengala. —Rodrigo, 34

“Les valió verga y se durmieron”. —Cinthia, 26

“Mi madre lloró toda la cena”. —Diego, 28

“Tuve que abrazar a mi papá”. —Cynthia, 27

“Todos descubrieron que fumaba mota diario”. —Miguel, 29

“Salí del clóset con mis abuelos”. Juan, 30

“Mi tío me coqueteó bien borracho”. —Samantha, 29

“Me tomé un ácido por equivocación” —Javier, 30

“Vomité la recámara de mi madre” —Andrés, 26

“Llegaron de sorpresa mis dos parejas”—Alejandro, 29

“Odio navidad porque es mi cumpleaños” — Luis, 32

“Descubrí a mis padres comprando regalos” —Valentina, 28

“Me quedé atrapado en el ascensor” Víctor, 27

“Perdí una relación de siete años” —Andrea, 25

“Vi a mi tío borracho cagando” —Carla, 28

“Por crudo dormí con mi madre”. —Gerardo, 30

“Me enteré que tenía un hermano” —Roberto, 29

“Jodí la cena y pedimos pizza” —Marian, 27

“Vi a mi padre coqueteando intensamente” —Humberto, 29

“Caminé hasta mi casa cinco horas” —Julio, 27