Gobierno de Hong Kong busca prohibir el uso de máscaras en protestas

La jefa del Gobierno autónomo en Hong Kong, Carrie Lam, ha apretado un botón nuclear contra las protestas que desde hace cuatro meses paralizan la excolonia británica. En una reunión con su Ejecutivo, ha aprobado invocar la ley de Regulaciones de Emergencia, una norma de la era colonial que no se aplicaba desde hace medio siglo, para prohibir las máscaras en asambleas públicas a partir de esta medianoche. La medida, que ha desatado movilizaciones espontáneas de protesta en las calles hongkonesas inmediatamente después de ser anunciada, amenaza con inflamar aún más las tensiones y deteriorar el clima de negocios en este centro financiero internacional. 

La nueva ley antimáscaras, que se rumoreaba desde el jueves, castiga con penas de prisión de un año y una multa de 25.000 dólares hongkoneses (2.900 euros) a quienes se cubran el rostro en disturbios, en marchas de más de 50 personas o en concentraciones de más de 30. La norma contempla excepciones por causas médicas, religiosas o profesionales. Además, la policía podrá detener también a cualquier persona que se tape la cara con una máscara en la calle si sospecha que el motivo es ocultar su identidad. El uso de máscaras, ya muy habitual de por sí por motivos sanitarios en Hong Kong, se ha generalizado durante las protestas, particularmente aquellas de carácter violento o no autorizadas por la policía, para ocultar la identidad de los participantes.

La medida llega tres días después de que Hong Kong viviera este martes, el día que China conmemoraba el 70º aniversario de la República Popular, la jornada más violenta de choques entre manifestantes y policía en casi cuatro meses de protestas contra el Gobierno autónomo y contra Pekín. Un joven de 18 años resultó herido por el disparo de bala de un agente y 269 personas quedaron detenidas. Mientras que la policía asegura que ha respondido en cada ocasión con moderación y un nivel de fuerza apropiado, los manifestantes y organizaciones pro derechos humanos denuncian un uso excesivo de la violencia y abusos durante las detenciones.

“Las protestas de los últimos cuatro meses han ido aumentando su violencia, que ha alcanzado unos niveles alarmantes en los últimos días”, sostuvo Lam, al anunciar la iniciativa en una comparecencia ante la prensa en la sede del Gobierno central en Hong Kong, y con el lema “Atesorar Hong Kong, poner fin a la violencia” en un cartel de fondo. “Estamos muy preocupados en particular al constatar que muchos estudiantes están participando”. La jefa del Ejecutivo, que pasó el martes en Pekín para asistir al desfile de conmemoración del aniversario nacional, subrayó que invocar la ley colonial no implica que Hong Kong se encuentre “en estado de emergencia”. El Parlamento autónomo podrá presentar enmiendas cuando retome sus sesiones, el próximo día 16.

Prohibidas las máscaras en las protestas

La decisión amenaza con echar más leña al fuego en las protestas. Diversos manifestantes han puesto de relieve que fue, precisamente, el intento del Gobierno de aprobar una medida muy impopular -el proyecto de ley de extradición que, precisamente, quedará completamente eliminado el próximo 16 en el Parlamento- lo que desató la ola de manifestaciones.

Apenas se confirmó la prohibición, miles de hongkoneses, la mayoría luciendo máscaras, empezaron a concentrarse en diversas manifestaciones por toda la ciudad. El lema “¡hongkoneses, ánimo!”, uno de los más coreados en las marchas, se transformaba en “¡hongkoneses, revuelta!”. Con el caer de la noche, en las calles del centro de Hong Kong iban apareciendo barricadas. Ante la perspectiva de actos de protesta masivos que pudieran culminar de manera violenta, varios centros comerciales del centro de la ciudad cerraban sus puertas antes del horario habitual. Algunas universidades y escuelas también suspendían sus actividades de la tarde. Diversas compañías autorizaban a sus empleados a regresar a casa antes de su hora.

El propio Gobierno autónomo dio instrucciones a sus funcionarios para que abandonaran la sede después del anuncio, mientras un gran destacamento de la policía comenzaba a rodearla para protegerla. Los exámenes oficiales y de oposiciones convocados para este sábado se han pospuesto ante la perspectiva de que las protestas continúen mañana. Los partidos de la Liga de fútbol local, también.

La ley de Regulaciones de Emergencia, de la época británica, permite al jefe del ejecutivo adoptar “cualquier tipo de regulación” en caso de peligro público inminente o situación de emergencia. Esta ley, que data de 1922, se aplicó por última vez en 1967, en las peores revueltas que ha conocido Hong Kong en la época contemporánea. Entonces, grupos izquierdistas llevaban a cabo una campaña de violencia, con el apoyo de China continental, en la que murieron más de 50 personas.

En Twitter, el activista Joshua Wong, antiguo líder del Movimiento estudiantil de los Paraguas en 2014, señalaba que la invocación de la ERO “no es menos dañina que el proyecto de ley de extradición, pues otorga a la jefa del Ejecutivo amplios poderes para imponer lo que les gustaría a ella y a Pekín”. Wong advierte de que, tras esta primera invocación, podrían venir otras para medidas más duras, como la ampliación de la custodia policial del máximo de 48 horas actuales a “96 horas o más”.

En un comunicado, un grupo de manifestantes bajo el nombre de Guardianes de Hong Kong ha replicado al anuncio que “el trato de las autoridades a los manifestantes demuestra que la brutalidad policial ha ido en aumento a medida que ha ido pasando el tiempo. (…) Los manifestantes de Hong Kong levan máscaras para protegerse y como autodefensa, puesto que se impone la injusticia y se violan los derechos”.

Amnistía Internacional ha calificado la medida del Gobierno autónomo como “extrema”. “Este es otro intento del Gobierno de Hong Kong por impedir que los manifestantes, hasta ahora no acobardados por el uso de la fuerza ni amenazas de cárcel, ejerzan sus derechos. Para empezar, es debido al clima de miedo que las autoridades han creado que los manifestantes sienten la necesidad de taparse la cara con máscaras”, ha declarado el director de Amnistía Internacional en el Este de Asia, Joshua Rosenzweig.

El Gobierno chino, por contra, ha expresado su pleno apoyo al ejecutivo autónomo. En un comunicado, el portavoz de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao, Yang Gang, ha descrito la prohibición como “legal, legítima y razonable”, además de “absolutamente necesaria”. Según el portavoz, la situación de caos no puede continuar su deterioro, por lo que ha llegado el momento de tomar medidas más efectivas. En un comunicado paralelo, la oficina de enlace con el gobierno central en Hong Kong ha advertido que Pekín no tolerará ningún tipo de actos que desafíen la seguridad nacional o la soberanía de China.