La justicia guatemalteca impide a la ex fiscal Thelma presentarse a las elecciones

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) guatemalteco ha fallado a mediodía de este lunes en contra de la candidatura presidencial de la ex fiscal general Thelma Aldana por cuatro votos contra uno. La decisión —que, aunque predecible, no ha dejado de causar sorpresa, dada la popularidad de Aldana—, todavía puede ser revertida. A la jurista le quedan dos opciones: recurrir ante la Corte Suprema de Justicia (el Supremo) y, en última instancia, a la Corte de Constitucionalidad.

“Así funciona el sistema capturado”, apunta Aldana en conversación telefónica desde El Salvador, donde se encuentra refugiada para impedir su encarcelamiento, como pretenden los sectores que —encabezados por el ministro de Gobernación (Interior), Enrique Dehenhart, y el grupo que aglutina a políticos y militares en prisión o en el banquillo por la labor de Aldana cuando estaba al frente del Ministerio Público (Fiscalía)— han tratado por todas las vías de anular su candidatura y laminar su capital político y su imagen social, mayoritariamente positiva.

“Estamos preparando un amparo en contra de esta decisión del TSE, que elevaremos al Supremo, que deberá resolver a la brevedad. Si el fallo fuera adverso, llegaremos ante el Constitucional, la última puerta”, agrega la ex fiscal general del Estado. La aspirante a la presidencia cree que, en el mejor de los casos para sus intereses, con todo este barullo legal sus oponentes le impedirían hacer campaña, con la desventaja que eso conllevaría. En el peor, el veto definitivo, cortaría de raíz cualquier opción presidencial. “Puede ser que al final ese sea el fin perseguido”, admite en conversación con este diario.

Para el analista independiente Edgar Celada, los magistrados del Tribunal Supremo Electoral no midieron adecuadamente la trascendencia de su negativa. “En primera instancia”, afirma, “dejan sin opción a una cantidad muy elevada de electores. Es un ejercicio que niega la democracia, porque es público que todas las acciones que impiden la inscripción de Aldana son subterfugios de última hora”. La decisión provocará, a su juicio, un elevado abstencionismo en la primera vuelta —a mediados de junio—, con la consecuente pérdida de legitimidad del Ejecutivo que salga de las urnas. “Así”, añade, “se repite un escenario ya vivido en 1963, cuando un golpe de Estado evitó la participación del expresidente Juan José Arévalo. Esto no es un golpe militar típico, sino un golpe disfrazado de legalidad, con un propósito único: poner fin a la lucha contra la corrupción y la impunidad que encabezó Aldana”.

En esa misma apreciación abunda el ex ministro de Exteriores Edgar Gutiérrez, que se muestra pesimista con respecto a los resultados que la aspirante pueda alcanzar ente el Supremo y el Constitucional. “Si también se veta a Zury Ríos —hija del exdictador golpista Efraín Ríos Montt, la tercera aspirante con mayor número de intención de voto—, de dejar pavimentado el camino a la presidencia de Sandra Torres, una aliada en la sombra de Jimmy Morales”, apunta. Dada la coyutura política guatemalteca, sin embargo, todo apunta a que Torres se verá obligada a alcanzar la mitad de los votos más uno de los votos en la primera vuelta del 16 de junio, porque en una hipotética segunda ronda —el 11 de agosto—, la movilización de los sectores contrarios a Morales —el antivoto— que reflejan las encuestas lastra en gran medida sus aspiraciones.