Trump propone mayor control de armas junto a reforma migratoria

Tras un fin de semana en que dos ataques con armas de fuego han causado un total de 29 víctimas mortales, en El Paso (Texas) y Dayton (Ohio), el presidente Donald Trump, ha pedido este lunes por la mañana, a través de su cuenta de Twitter, que los legisladores aprueben una reforma que imponga “fuertes” procesos de verificaciones y requisitos para comprar armas de fuego. Trump, sin embargo, vinculó estos hipotéticos cambios legislativos a una reforma migratoria, asunto que constituye una prioridad absoluta de su agenda y que, hasta la fecha, no ha podido sacar adelante por sus diferencias con los demócratas, que controlan desde enero de este año la Cámara de Representantes. El presidente, que sido duramente criticado estos días por alimentar el clima odio que está detrás de la matanza racista de El Paso (20 muertos y 26 heridos), tiene previsto dirigirse este lunes a una nación aún conmocionada.

“No podemos permitir que los asesinados en El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, mueran en vano. Tampoco a los heridos graves. Nunca podremos olvidarlos, ni a aquellos que vinieron antes que ellos. Los republicanos y los demócratas deben unirse y lograr fuertes verificaciones de antecedentes [para comprar armas], quizás uniendo esta legislación con la tan desesperadamente necesaria reforma migratoria. ¡Debemos conseguir que algo bueno, si no grande, salga de estos dos trágicos eventos”, escribió Trump en Twitter.

Después, el presidente ha atacado, como es su costumbre, a los medios de comunicación y supuestas “fake news“. Ha achacado a los medios “la ira y la furia que se han ido acumulando por muchos años” en el país. “La cobertura de noticias debe comenzar a ser justa, equilibrada e imparcial, ¡o estos terribles problemas solo empeorarán!”, ha señalado el presidente. No ha hecho referencia, en cambio, a las motivaciones racistas del asesino de El Paso, quien habló en un manifiesto de “invasión hispana”, antes de cometer una masacre a la que Trump se refirió, durante el fin de semana, como “un problema de salud mental”.

El presidente ya ha prometido en otras ocasiones endurecer los controles para adquirir armas, pero hasta la fecha no ha actuado. La última vez fue el año pasado, después de la matanza que dejó 17 muertos en un instituto en Parkland, Florida, pero desde entonces ha amenazado en diversas ocasiones con vetar proyectos de ley de los demócratas que perseguían ese objetivo.

El Paso, donde Patrick Wood Crusius mató a tiros a 20 personas en el mayor crimen de odio contra los hispanos de la historia moderna de EE UU, ha ocupado durante meses el centro del debate migratorio. Trump ha convertido a esta ciudad de 680.0000 habitantes, binacional y bilingüe, una de las más seguras del país, en la encarnación de una frontera en crisis. Los demócratas han denunciado las condiciones en los centros de detención abarrotados en la zona.

El Paso ha vivido el mayor aumento en la estadística de detenciones de migrantes hasta junio, en comparación con el mismo periodo del año pasado. Particularmente llamativos han sido las detenciones de familias, un total de 117.612 frente a 6.326 en el mismo periodo de 2017. La población de la ciudad es abrumadoramente hispana y la mayoría de los residentes son ciudadanos estadounidenses, según Data USA. Los residentes de Ciudad Juárez visitan a menudo el centro comercial en el que ocurrió la masacre este sábado.

Texas, de la que forma parte El Paso, ha relajado recientemente algunas restricciones a la posesión de armas. Este año, según la Asociación Estatal del Rifle de Texas, el gobernador Greg Abbott ha firmado 10 leyes aprobadas por los legisladores que reducen los controles en escuelas, empresas y lugares de culto.