11 de julio de 2020

Radio Zitácuaro

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Encuentran en Quintana Roo restos de barco que se hundió hace más de 200 años

Los vestigios de un barco hundido fueron localizados en aguas de Quintana Roo por parte de un grupo de arqueólogos subacuáticos, quienes calculan que data de hace más de 200 años, informó este martes el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

  • El pecio fue nombrado “Manuel Polanco” en honor del pescador que lo ubicó e informó al INAH.

¿Qué pudo haber ocurrido?

De acuerdo con un comunicado del INAH, se trata de un velero, cuyo naufragio ocurrió probablemente a finales del siglo XVIII o inicios del XIX. Los arqueólogos tienen la teoría que los tripulantes del barco hicieron un último esfuerzo para evitar la catástrofe. Esto lo infieren a partir del hallazgo de un ancla “activada”; es decir, que fue lanzada al mar con la intención de sujetarse a la barrera arrecifal, y fue a tal grado que hoy continúa ceñida e integrada por completo al sistema coralino.

Los esfuerzos por salvarlo fueron en vano

No obstante, esa acción fue en vano, pues la embarcación comprobó, del peor modo, por qué al falso atolón de Banco Chinchorro se le conoció por siglos como el “Quitasueños”. Los vestigios del velero representan el pecio número 70 registrado por la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en esta reserva natural quintanarroense.

De acuerdo con los expertos, por ahora es difícil hablar de las dimensiones del velero, de su cargamento u otros detalles, pues la zona en la que se ubica, al sureste de Banco Chinchorro, es compleja, y está directamente en la barrera arrecifal donde la corriente marina es fuerte.

  • No queda nada del casco de madera, pues el material orgánico de esa estructura se ha desintegrado con el paso de los siglos.

“Solo permanecen los elementos sólidos, muy concrecionados al arrecife”, describe la investigadora Laura Carrillo, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS), al enumerar algunos de los objetos registrados en el reconocimiento inicial: lingotes pig iron que se usaban como lastre, algunos tubos, un cañón de aproximadamente 2.5 metros de largo y un ancla ‘almirantazgo’, término que designa a las guías que emitía el reino inglés para los fabricantes de estas herramientas.