7 de agosto de 2020

Radio Zitácuaro

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Hallan antigua mina de ocre en cuevas submarinas de Yucatán

Espeleólogos y buzos hallaron en la península mexicana de Yucatán algunas de las minas de ocre más antiguas del continente, que explicarían la presencia de esqueletos antiguos en las laberínticas cavernas hoy sumergidas.

Desde el hallazgo de restos de esqueletos como el de “Naia”, una joven que murió hace 13.000 años, los arqueólogos se preguntan cómo fueron a parar a las cuevas, que entonces estaban secas. Hace 8.000 años, el alza del nivel del mar inundó los sumideros, llamados cenotes, cerca del balneario caribeño de Tulum.

¿Habían caído en ellos esos habitantes o habían bajado intencionalmente en busca de refugio, alimentos o agua? Se han encontrado restos de nueve esqueletos humanos en los cenotes, cuyos estrechos pasadizos apenas dejan pasar un cuerpo.

Descubrimientos recientes de unos 900 metros de minas de ocre indican que podrían haber tenido un atractivo más fuerte. El descubrimiento de restos de fogatas, escombros de la minería, herramientas sencillas de piedra, señales para no perderse y excavaciones indican que los seres humanos penetraron en las cuevas hace entre 10.000 y 12.000 años en busca de ocre, un mineral rojo rico en hierro que los pueblos originarios de América apreciaban por su valor decorativo y ritual.

Esos pigmentos se usaron en pinturas y arte rupestre, decoración de rocas, tumbas y otras estructuras de los pueblos paleolíticos en todo el mundo.

Los mineros primitivos al parecer utilizaron antorchas o leños para iluminarse mientras trabajaban quebrando estalagmitas para extraer el ocre. Hay rastro de hollín en el techo de las cuevas que continúa visible hoy día.