Morelia, Michoacán (OEM-Infomex).- Cuando eres zurdo, se trata de adaptarse a un mundo que está al revés. Así lo define Oscar Gibrán Mendoza Ibarra, de 33 años de edad, quien desde niño aprendió a sobrellevar las dificultades de una realidad que parece estar diseñada para diestros.

“Desde que estás en la escuela vives lo común, por ejemplo que no había pupitres para zurdos y uno tenía que adaptarse, arquear la espalda y escribir”, explica Gibran, quien refiere que con los años también aprendió a desarrollar habilidades con su mano derecha.

En el marco del Día Internacional de la Zurdera que se conmemora este 13 de agosto, expone que ahora mismo ya encuentra objetos elaborados especialmente para zurdos, pero todo sobre pedido especial, pues en Morelia todavía no existe una tienda especializada.

De acuerdo a datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en México hay alrededor de 13 millones de zurdos y aunque la cifra podría reflejar que se trata de una condición normal, Gibran refiere que todavía se sigue viendo como un “mal hábito”.

“De niño inclusive me llegaban a decir que tenía la mañana de escribir con la mano izquierda o simplemente las personas se sorprendían por ejemplo cuando no saludaba con la derecha. Todavía hace poco, me tocó ver cómo una madre regañaba a su hijo por usar la mano izquierda al momento de escribir, como si fuera algo malo”.

Si bien giran mitos en torno a los zurdos como el creer que son personas más inteligentes, la realidad es que la lateralidad nada tiene que ver con el desarrollo cognitivo y de razonamiento de las personas.

No obstante, para Gibran el ser zurdo también tiene sus pros, como potencializar y desarrollar su mano derecha, pues a comparación de los diestros, ellos se ven en la necesidad de utilizar ambos lados por la manera en que están diseñados los objetos.

“Otra ventaja que yo veo al ser zurdo, se da en los deportes, pues al practicar boxeo, futbol o baloncesto, hacía jugadas más impredecibles o que eran complicadas de leer para un diestro”.

Pero más allá de las ventajas o desventajas, considera que sigue siendo fundamental hablar del tema en voz alta y hacer ver que no hay errores que corregir, pues a final de cuentas lo que vive un zurdo es una “adaptación forzosa”.