“Yo estoy aquí a la salida del Colegio, no sé si estamos en vivo, si quieren venir a comprar… Al Colegio aquí en Tarímbaro, todavía tenemos flores para que vengan, no sé cuántos días les falten a ustedes, pero para que vengan y nos compren y nos apoyen porque claramente de aquí seguimos trabajando el campo, de aquí se mantiene uno, si no vendemos flores claramente no hay dinero para seguir trabajando el campo”, señaló él sembrado Juan Pablo Silva.

A 15 minutos de la capital del estado, en la zona conurbada entre Morelia y Tarímbaro, se encuentra la comunidad de El Colegio, en donde la mayoría de sus habitantes se dedican a la siembra de hortalizas y en temporada cempasúchil, terciopelo y nube, flores que se caracterizan por ser utilizadas durante la tradicional Noche o Día de Muertos en todo el país.

En esta ocasión, derivado de la contingencia que se vive por el coronavirus (Covid-19), muchos de ellos tuvieron que reducir su siembra en hasta un 70 por ciento, aunque hubo quienes también se arriesgaron confiando en que podían obtener algo de lo invertido.

El señor Martín Villafuerte Alcantar, originario de esta comunidad, aseguró que que desde hace seis años se dedica al trabajo del campo, todo el año se dedica a la siembra de hortalizas y desde junio comienza con la flor tradicional de noche de muertos.

En esta ocasión, derivado de la pandemia sembró menos surcos de flor por lo que solo invirtió cinco mil pesos, los cuales no recuperará, ya que les advirtieron que los panteones cerrarían sus puertas, por lo que en la otra mitad de sus hectáreas decidió sembrar cebolla, coliflor o cualquier otra hortaliza.

“No hay ventas, va hacer pérdida para todos los compañeros…poquito más de cinco mil pesos y no creo que lo saque… “ afirmó, Don Martín.

En entrevista para grupo CB, afirmó que las ventas han sido muy escasas sobre todo porque a estas alturas ya tenían toda la flor comprometida para vender principalmente a Tierra Caliente y Guerrero.

“Tierra Caliente, que es Lázaro Cárdenas, Apatzingán y Nueva Italia, Guerrero, y este año no han venido en otras fechas ya casi está toda la Flor apartada y ahora no, por ahí está toda la gente, graneando de 10 a 15 manojos”, expresó Villafuerte Alcantar.

Don Martín, depende de la venta que tenga a partir de lo sembrado para mantener a su esposa e hija, que son quienes dependen económicamente de él.

Otro caso es el señor Juan Pablo Silva, quien sigue los pasos de su papá dedicado a la siembra desde hace más de 30 años, optimista, confió en que se podrían vender el total de la parcela, por lo que decidió invertir entre 15 y 20 mil pesos, aunque a unos días de que termine la temporada solo ha vendido la mitad.

“Bendito sea Dios sembré lo de cada año y ojalá y los venda bien, ahora ya voy avanzado con más de la mitad… 15 mil a 20 mil pesos es lo que se invierte a las flores, quizás más depende de cómo se traten las flores… ya ahorita ya saqué los gastos, ahorita a ver cómo está la venta”

Juan Pablo, afirmó que no siente que haya arriesgado el dinero, ya que confió en que su producto de calidad se venderá sin problemas, por lo que antepuso la fe.

“Pues a mi no se me hizo arriesgado, porque yo sé lo que tengo y lo que voy a vender y estamos hablando de la calidad que tiene uno y yo les invierto y hablando de otros compañeros no se quisieran arriesgar y disminuyeron, mucha gente no quiso poner por temor a la pandemia… yo si bendito sea Dios tengo en fe en que se venda”

La flor de terciopelo se siembra desde julio, la de cempasúchil en agosto y la nube, solo requiere de mes y medio previo a la venta.

Ambos sembradores originarios de El Colegio en Tarímbaro, Michoacán dan la flor a 30 pesos el ramo de la flor, mientras que a través de un intermediario, se incrementa al doble.

Por ello invitaron a la ciudadanía a comprar directamente en los campos ubicados en la entrada de la Ciudad de Morelia por la salida a Salamanca.