El gobierno más breve del Reino Unido: las polémicas en torno al mes y medio de mandato de Liz Truss

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Cuando Liz Truss se postuló para dirigir Gran Bretaña este verano, y así tomar el lugar del polémico Boris Johnson, se esperaba que sus primeras semanas fueran duras, sin embargo, en ese momento no se preveía que se convirtiera en la primera ministra en durar menos tiempo en el cargo en toda la historia del Reino Unido.

Pocos estaban preparados para la magnitud del ruido y la furia, y menos aún la propia Truss. En sólo seis semanas, las políticas económicas libertarias de la primera ministra han desencadenado una crisis financiera, una intervención de emergencia del banco central, múltiples cambios de rumbo y las renuncias de sus ministros del Tesoro y del Interior.

Truss se vio obligada a dimitir al cargo este jueves luego de vivir un motín dentro del Partido Conservador en el gobierno que dejó paralizada su administración.

No es que el partido no estuviera advertido. Durante la contienda del verano para liderar a los conservadores, Truss se autodenominó una disruptora que desafiaría la “ortodoxia” económica. Prometió que recortaría los impuestos y reduciría la burocracia, y que estimularía el crecimiento de la lenta economía británica.

Truss, impulsora de la ley que permitirá a Londres incumplir el acuerdo del Brexit, se ha erigido como la primera defensora de las “oportunidades” que vislumbra el Reino Unido fuera de la UE, a pesar de que defendió con pasión la permanencia antes del referéndum de 2016 —abandonar el bloque sería una “tragedia”, llegó a escribir—.

Truss, de 47 años, se desempeñó en el último año como ministra de Exteriores de Boris Johnson, desde donde expresó una dura retórica contra Rusia y China, y ha dirigido un choque con la Unión Europea (UE) que amenaza con derivar en una guerra comercial.

Su rival para dirigir el gobierno del Reino Unido, el ex jefe del Tesoro, Rishi Sunak, argumentó que los recortes fiscales inmediatos, que al final le costaron el puesto a Truss, serían imprudentes en medio de la conmoción económica provocada por la pandemia de coronavirus y la guerra de Ucrania.

Los 172 mil miembros del Partido Conservador, en su mayoría de edad avanzada y con poder adquisitivo, prefirieron la visión optimista de Truss. Ganó el 57% de los votos de los miembros para convertirse en líder del partido gobernante el 5 de septiembre.

Al día siguiente, fue nombrada primera ministra por la reina Isabel II en uno de los últimos actos de la monarca antes de su muerte, el 8 de septiembre.

Los primeros días de Truss en el cargo se vieron ensombrecidos por un periodo de luto nacional por la reina. Luego, el 23 de septiembre, el jefe del Tesoro, Kwasi Kwarteng, anunció el plan económico que él y Truss habían elaborado.

Incluía 50 mil millones de dólares en recortes de impuestos —incluida una reducción del impuesto para las rentas más altas— sin una evaluación adjunta de cómo el gobierno pagaría por ellos.

Truss estaba haciendo lo que ella y sus aliados dijeron que haría. El jefe del grupo de expertos libertarios, Mark Littlewood, predijo durante el verano que habría “fuegos artificiales” mientras la nueva primera ministra impulsaba la reforma económica a “una velocidad absolutamente vertiginosa”.

Sin embargo, la magnitud del anuncio tomó por sorpresa a los mercados financieros y a los expertos políticos.

Truss dejará el cargo sin llevar a cabo las elecciones generales, que debían realizarse antes de enero de 2025, en los que se pondrá a prueba la resistencia del Partido Conservador, que tras las salidas de Truss y Johnson, ha perdido apoyo ante su rival, el Partido Laborista.

Liz Truss se convertirá en la primera ministra británica en permanecer por menos tiempo en el cargo, superando a George Canning, quien antes ostentaba el récord, ya que el ex primer ministro asumió el cargo el 10 de abril de 1827, pero murió de neumonía sólo cuatro meses después, en agosto de ese año.

Desde que fue nombrada primera ministra hasta el anuncio de su dimisión, Liz Truss estuvo 45 días en el cargo.

Truss a la sombra de Thatcher

Truss se veía a sí misma, y así lo expresó en varias entrevistas, como una mujer dura, una luchadora. Con repetidos guiños a la ex primera ministra Margaret Thatcher, la prensa comenzó a repetir que quizá la política conservadora buscaría convertirse en una nueva “Dama de Hierro”.

En uno de los primeros debates de las primarias conservadoras, Truss apareció vestida con un saco negro y una camisa blanca con un gran lazo al cuello. A pocos comentaristas se les escapó que su atuendo era idéntico al que Thatcher lució en una intervención televisada durante la campaña que la llevó al poder, en 1979.

No era la primera vez que emulaba la imagen de la Dama de Hierro. Poco después de asumir Exteriores, Truss aprovechó una visita a Estonia para dejarse fotografiar sobre un tanque del Ejército británico, una instantánea que fue inmediatamente comparada con una célebre imagen de Thatcher visitando a las tropas en Alemania occidental en 1986.

Liz Truss anunció este jueves su renuncia en los escalones frente al número 10 de Downing Street, la residencia oficial del primer ministro del Reino Unido, en un mensaje televisado que luego se publicó en el sitio web del gobierno.

Allí anunció que permanecerá en el cargo hasta que sea nombrado su sucesor.