Murillo Karam sigue en terapia intensiva y podrían operarlo de nuevo por otra arteria obstruida

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Jesús Murillo Karam, exprocurador general de la República, continúa en terapia intensiva en el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez” y podrían operarlo de nuevo por una arteria obstruida, informó este lunes su abogado José Javier López García. 

“Los estudios practicadas al licenciado Murillo Karama revelaron otra carótida obstruida, por tanto, se espera que los médicos a cargo determinen el tratamiento a seguir y si es necesario una nueva cirugía, ya que el estado de la arteria mencionada eleva el riesgo de un coágulo cerebral”, detalló su defensa en un comunicado. 

El pasado 19 de octubre, Murillo Karam fue trasladado del Reclusorio Norte, donde estaba en prisión preventiva por el Caso Ayotzinapa, al Hospital General Xoco para atender su estado de salud. 

Sin embargo, debido a que presentó un complicado cuadro clínico, el exprocurador fue trasladado al  Instituto Nacional de Cardiología, donde los médicos determinaron practicarle de emergencia una cirugía Endarterectomía Carotídea de Alto Riesgo —una intervención para tratar arterías obstruidas en el cuello— lo que le permitió tener un mayor flujo sanguíneo. 

Desde el 20 de octubre, día que le practicaron la cirugía, Murillo Karam permanece en terapia intensiva.

Luego de su hospitalización, Arturo Nahle García, magistrado presidente del Tribunal de Justicia del Estado de Zacatecas y hermano de la actual titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, solicitó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) otorgar a Murillo Karam la medida cautelar de prisión domiciliaria debido al estado de su salud.

El pasado 24 de agosto, un juez vinculó a proceso y dictó prisión preventiva a Murillo Karam por los delitos de de tortura, desaparición forzada y contra la administración de justicia en el caso Ayotzinapa. 

El exfuncionario es señalado de fraguar la “verdad histórica” de que los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa que desaparecieron la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, fueron incinerados en el basurero de Cocula. 

La versión de Murillo Karam fue desmentida por los avances de las investigaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI) y en el reciente informe de la Secretaría de Gobernación (Segob).