Al llegar a casa le esperaba un castigo a atleta olímpica

La velocista bielorrusa Krystsina Tsimanouskaya, que tiene previsto buscar refugio en Europa tras acusar a los responsables de su equipo de intentar obligarla a abandonar los Juegos de Tokio antes de tiempo, dijo que funcionarios de su país le “dejaron claro” que si regresaba a Bielorrusia enfrentaría un castigo.

Tsimanouskaya, quien había criticado la gestión del equipo en redes sociales, dijo que las autoridades la llevaron por la fuerza al aeropuerto y trataron de que tomara un avión de regreso a su país, donde el gobierno autocrático del presidente Alexander Lukashenko ha reprimido de forma implacable la disidencia y las críticas. La velocista espera poder seguir con su carrera, aunque su prioridad ahora mismo es su seguridad.

En vista de la dramática situación, varios países le ofrecieron ayuda y Polonia le concedió una visa por causas humanitarias el lunes. La deportista tiene previsto viajar a Varsovia más tarde esta semana, según un grupo activista que la está ayudando.

Me dejaron claro que a mi regreso a casa enfrentaría seguramente algún tipo de castigo“, dijo la atleta de 24 años. “También hubo discretos indicios de que me esperaría algo más”.

La deportista agregó que creía que sería expulsada del equipo nacional. Espera poder seguir corriendo una vez esté a salvo.

“Por ahora solo quiero llegar a Europa de forma segura (…) reunirme con la gente que me ha estado ayudando y tomar la decisión sobre qué hacer a continuación”, afirmó Tsimanouskaya.

“Me encantaría continuar con mi carrera deportiva porque tengo solo 24 años y tenía previstos dos Juegos Olímpicos más, como mínimo”, apuntó. “Por ahora, lo único que me preocupa es mi seguridad”.

La disputa comenzó luego de que las críticas de Tsimanouskaya a cómo se estaba gestionando el equipo provocaron una enorme polémica en los medios estatales bielorrusos. En su cuenta de Instagram, la atleta dijo que la inscribieron en el relevo del 4×400 a pesar de que nunca ha competido en esa prueba. Después, se le prohibió participar en los 200 metros.

Tsimanouskaya libró — y perdió — una batalla legal para competir en esa disciplina. El Tribunal de Arbitraje del Deporte (CAS por sus siglas en inglés) dijo que rechazó la solicitud de la corredora para un fallo provisional que le hubiese permitido participar. Las eliminatorias se realizaron en la mañana del lunes y las semifinales en la sesión vespertina en el Estadio Olímpico.

La deportista pidió una investigación y “posiblemente sanciones contra el entrenador jefe que se me acercó y me privó de mi derecho a competir en los Juegos Olímpicos”. Además, quiere que las autoridades deportivas internacionales “investiguen la situación, quién dio la orden, quién tomó realmente la decisión de que no puedo competir más”.

Al mismo tiempo, afirmó que “los deportistas no son culpables de nada y debería seguir compitiendo, y no creo que deba haber sanciones contra los atletas”.

La rápida sucesión de acontecimientos puso el foco sobre la política internacional en unos Juegos más centrados en problemas operativos como mantener la seguridad durante una pandemia o evitar la oposición generaliza de los japoneses a su celebración.