Las niñas son las nuevas víctimas del feminicidio en México

Renata Martinely, una adolescente de 13 años, dormía en su casa, ubicada al oriente del Estado de México, la mañana del domingo 29 de noviembre de 2020. Como cualquier adolescente en medio de la pandemia, se había desvelado charlando con sus amigos por Facebook; hablaban del cumpleaños de una de sus amigas. Su mamá había salido desde temprano para trabajar. Pasadas las 08:00 AM un hombre entró en su cuarto, la golpeó, abusó sexualmente de ella y la asfixió. El horror y la violencia de este crimen, así como algunas causales, como la agresión sexual, obligaron a las autoridades mexiquenses a catalogarlo como feminicidio

A nueve meses de estos hechos no hay rastro del feminicida. La madre de Renata, Karen Martinely, ha señalado ante las autoridades de la Fiscalía especializada de Feminicidio como principal sospechoso a su expareja, a quien denunció formalmente meses antes porque intentó grabar desnuda a la menor de edad, pero la denuncia no se concretó porque al darse cuenta Renata que un celular estaba en el baño, lo retiró y para las autoridades el delito no se concretó. 

Durante este tiempo Karen Martinely ha reunido pruebas del caso de su hija, pero según dijo, los agentes del ministerio público no las han tomado en cuenta, sumado a que aseguró que no han llamado a declarar al presunto feminicida. 

“No tengo copia de la carpeta de investigación, solo la he visto una vez, y por eso me di cuenta que no se ha investigado. Yo no sé qué esperan para ir por él, yo ya lo había denunciado desde mediados del año pasado, porque la quería grabar cuando mi niña se metió a bañar. Si las autoridades me hubieran hecho caso antes, él no hubiera concretado su acto: arrebatarle la vida a mi niña”, dijo Karen Martinely, madre de la víctima, en entrevista con Excélsior. 

El caso de Renata, que sigue impune, no es aislado. En México ocurrieron 512 feminicidios de niñas (0 a 17 años) entre enero de 2015 y junio de 2021, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Se trata de un crimen que crece. En 2020 se reportaron 115 feminicidios de niñas; en 2019, 95; en 2018, 83; en 2017, 66; en 2016, 55; y 2015, 50. Tan solo entre enero y junio de este año se reportaron 48 feminicidios de niñas. Es decir, una niña fue asesinada por cuestiones de género cada 3.7 días.

Los feminicidas suelen ser personas cercanas

Nicole, de siete años, jugaba afuera de su casa, ubicada en Tizayuca, Hidalgo. Era la tarde del 2 de marzo cuando un sujeto la privó de su libertad, la violó y la asesinó. Una semana más tarde el cuerpo de la menor fue hallado en una presa.

El feminicida fue identificado como Miguel Ángel “N”, un vecino del fraccionamiento donde vivía la pequeña. Actualmente el procesado espera sentencia en prisión. 

La activista Frida Guerrera, quien lleva casi seis años documentando los feminicidios de niñas, explica, en entrevista con Excélsior, que los feminicidas de menores de edad suelen ser personas de su entorno, cercanas y de confianza. 

“El feminicidio de niñas creció, y es algo que nos debería mantener ocupados a todos. (…) Lamentablemente los asesinos de estas pequeñitas son conocidos. Existen los ‘depredadores’, que son pocos, pero la mayoría siguen siendo los cuñados, los hermanos, los vecinos, los primos, los tíos, los padres, los padrastros”, asegura Frida. 

En el 2021, Frida Guerrera ha documentado 69 feminicidios de niñas (50 víctimas menores de 14 años). ¿Por qué ella registra más casos que las autoridades? Por su metodología, que consiste en recopilar casos desde archivos hemerográficos. 

Frida Guerrera y organizaciones civiles, como el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), han advertido que ante una falta de perspectiva de género por parte de las autoridades, existen feminicidios que fueron mal clasificados y quedaron ocultos en las cifras de homicidios dolosos. 

En México, entre enero de 2015 y junio del 2021 se reportaron mil 226 homicidios dolosos contra niñas, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Es decir, cada 2 días una menor de edad fue asesinada y el crimen fue catalogado como homicidio doloso. 

Feminicidio, no homicidio doloso

El jueves 5 de febrero de 2015, Fátima Quintana Gutiérrez, una adolescente de 12 años, fue apuñalada 90 veces, abusada sexualmente y finalmente asesinada en el municipio de Lerma, Estado de México. A pesar de la brutalidad del crimen y que cumplia con las razones de género, como la violencia sexual y la mutilación (además de que el cuerpo fue exhibido en un lugar público), las autoridades clasificaron el caso también como homicidio doloso.

Lorena Gutiérrez, madre de Fátima, tuvo que pelear en tribunales para que el delito fuera reclasificado y así conseguir una condena más dura para los tres asesinos de la menor. 

Gutiérrez se enfrentó a todo un sistema capaz de dar respuestas insólitas. Durante el juicio, una juez en el Estado de México argumentó que Fátima no era mujer, porque no menstruaba, por tanto no podía ser feminicidio. 

Luego de años de una batalla legal, Lorena Gutiérrez y su defensa lograron reclasificar el crimen en 2018, y dos de los feminicidas fueron condenados. Uno de ellos alcanzó una pena de 73 años; el otro, al ser menor de edad, tuvo una sentencia condenatoria de cinco años; sin embargo, aún falta la condena del tercer involucrado, quien actualmente es señalado por vínculos con el narcotráfico.  

Están por cumplirse siete años de lucha para Lorena, quien dijo en entrevista que seguirá buscando justicia para Fátima y ahora también para su otro hijo Daniel, quien falleció en noviembre de 2020, en medio de un contexto donde la familia fue desplazada. Pidió refugio en Canadá, tras recibir amenazas de muerte por parte de uno de los feminicidas de su hija.