Desplazados por la violencia de Aguililla, Michoacán, se refugian en albergues de Tijuana

En ciudades fronterizas como Tijuana, el flujo de migrantes no ha cesado y los albergues se encuentran saturados porque estos sitios también reciben a mexicanos que por distintas circunstancias tuvieron que irse de sus zonas de origen; es el caso de un grupo de habitantes de Aguililla, Michoacán.

“Antes de salirnos nos mandaban mensajes amenazando que ya sabían dónde estaban y que me los iba a traer y que lo mejor era que no regresara porque se los iban a llevar a Aguililla a pelear”, dijo Margarita.

El 11 de octubre pasado, Margarita de 51 años de edad huyó de Aguililla, Michoacán, después de que, dice, hombres del cártel jalisco nueva generación, la amenazaron con reclutar a sus dos hijos menores de edad; un mes antes, uno de los menores había sido secuestrado, pero logró escapar.

“No me quiso decir qué le hicieron ni qué le dijeron por miedo, después de que pasó eso a los pocos días ya no podía dormir de los nervios”, comentó Margarita, desplazada de Aguililla, Michoacán.

Margarita forma parte de los más de 34 mil michoacanos desplazados por el crimen organizado, mil 500 de ellos concentrados en Tijuana, Baja California

“Los papás, como proveedores de la familia, pues una de las alternativas que ven es irse del lugar donde viven, esto nos habla de la responsabilidad histórica que han tenido muchas autoridades respecto al tema migratorio”, comentó Brenda Fraga, de la Secretaría del Migrante, en Michoacán.

Otros 300 michoacanos desplazados, la mayoría originarios de Aguililla, se resguardan en el albergue Movimiento Juventud 2000 en Tijuana, en lo que esperan para tramitar su asilo en los Estados Unidos.

María y Antonio llegaron a Tijuana hace tres meses. Huyeron de Aguililla luego de que hombres armados los amenazaron de muerte.

“Mi esposo estaba trabajando en el rancho, ellos pensaban que le íbamos a llevar información al pueblo”, destacó María, desplazada de Aguililla, Michoacán.

“Me decían pues que teníamos que trabajar para ellos y si no pues obligadamente te ponen o te matan”, apuntó Antonio, desplazado de Aguililla, Michoacán.

Gloria de 53 años, cuenta que en los últimos seis meses el cártel jalisco nueva generación tomó el control de Aguililla; ella huyó a Tijuana con su hijo menor de edad  ante intimidaciones de reclutarlo, pero su esposo fue asesinado.

“Le echaron la camioneta encima después de que lo mataron; si tengo temor de regresar para allá, vengo a pedir asilo, por eso es que me vine. Dejé a mi papá y a mi mamá, mi familia, dejé mis cosas por venirme”, dijo Gloria, desplazada de Aguililla, Michoacán.

Con información de Víctor Valles-Mata y Adrián Tinoco.