abril 1, 2020

¿Cómo puedo ser mujer en México? Un país dominado por la impunidad en casos de feminicidio

Feminicidio. Una palabra que lleva consigo mucha rabia, mucho dolor y, sobre todo, (prácticamente) impunidad total.

Los gritos se vuelven eco y la búsqueda por justicia siempre llega a un callejón sin salida. El punto muerto en el que las lágrimas se secan y el corazón arde.

¿Cómo puedo ser mujer en México?

¿Cómo puedo existir sin miedo, si me siento insegura a cada paso que doy?

¿Cómo puedo salir si me culpan de todo lo que me pueda pasar?

Es difícil tener que leer y reportar noticias así al mundo. Todos los días. No hay algún día que pase en el que no sepa de alguna tragedia. Mi coraje crece por aquellas que ya no tienen voz porque se las arrebataron.

IngridLesvy, Mara, FátimaItzel, Marbella, Abril, Raquel, Valeria y miles y miles de mujeres que han muerto a manos de alguien “más fuerte”. El “sexo débil“, como a muchos les gusta llamarnos. El sexo débil es todo menos eso. El sexo débil ahora lucha por respuestas. El sexo débil ya no se queda callado y eso es algo que le incomoda a muchos; sobre todo al Poder (con mayúscula). Que ‘feminazis’, que ‘ardidas’, que lo que sea.

Es como si insultar les diera más poder. No me refiero solo a hombres, sé que muchas mujeres hacen este tipo de comentarios. Y, ¿saben qué?: esto no es un asunto para tomar bandos. No es un momento para hacer comparaciones absurdas o sacar a relucir las cifras de homicidios que ocurren a diario.

También matan a muchos hombres”

Eso ya lo sabemos; el sistema está podrido y las leyes que deberían protegernos nos hacen más vulnerables. A todos. No es un “todos los hombres son unos asesinos/violadores/acosadores”. No lo son. Sería tonto pensar así, ya que esto no se trata de catalogar a un sexo como superior o inferior, nunca lo ha sido. Y aquí hablo por mí, pero sé que muchas (os) compartirán lo que digo.

Tachar a todos los hombres o mujeres de ser o representar una idea en general es lo más ignorante que existe. Encasillar a un género en un estereotipo es justo el punto que se trata de erradicar.

Esto ya es un problema arraigado. Son innumerables los factores que juegan un papel aquí. No podemos atribuir lo que está pasando a una sola cosa. La falta de valores, la pérdida de la cultura del respeto y la falsa creencia de que alguien es superior a alguien –de que se tiene derecho sobre otro ser humano- son solo una pequeña parte del origen.

Un nivel tan tóxico que ya ha permeado todas las capas de la sociedad, al grado de dejarnos como estamos. Una sociedad que está aterrorizada, que no habla de otra cosa que no sea la violencia, porque ya está engranada en nuestro día a día.

Culpar a un solo sexo de atacar al otro, al parecer, es el argumento más usado cuando se trata de minimizar el problema. Eso es lo que yo he escuchado y no he parado de leer en redes sociales.

Pero déjenme aclarar algo. La balanza es clara. Yo también -como muchísimas mujeres que conozco- he sentido miedo al estar sola por la calle. Yo también me he sentido vulnerable solo por el hecho de ser mujer. Yo también he tenido terror de que le pase algo a una amiga, a mi hermana, a mi mamá. La brecha es enorme, eso me queda claro y eso es lo que hemos estado gritando para ver si nos escuchan.

Conozco a muchísimos hombres maravillosos que comparten lo que yo siento y que reconocen el temor que muchas veces no puede calmarse. Es una preocupación de nunca acabar. Me duele en el alma que más del 99 por ciento de estas muertes queden impunes. Olvídense de la justicia en este país.

Estamos en un punto crítico en donde activar la Alerta de Género es motivo de dudas ya que “va a causar pánico”. Pero claro, ¿por qué no habría de causar pánico saber que más de 10 feminicidios (hablo solo de los reportados a autoridades, la cifra podría ser mucho mayor) ocurren al día en México? ¿Si ya rompimos récord en el 2019 y este año -a solo dos meses- ya ‘pinta’ para ser peor?

Desde que nacemos, ¿nacemos en desventaja? Lamentablemente, esa es la realidad de la mujer en México.

Y que pinten muros, que hagan ruido, ¿qué tiene? Destrozos materiales no son nada comparados a los destrozos que estos despreciables actos causan en familias enteras. Si esto le pasara a tu mamá, a tu hermana, a tu pareja… ¿siguieras pensando que fue su culpa o que ella se lo buscó?

Y bueno, no pretendo hacer maravillas con esto, pero creo que si no expresaba el nudo que tengo en la garganta me iba a ahogar. Y claro, I agree to disagree (si estás de acuerdo qué bueno y si no, respeto ante todo).

Quiero que aquellas mujeres que creen estar solas en esto puedan sentir que tienen una mano más sobre sus hombros. Que hay alguien más que las apoya, las defiende y quisiera ver que las cosas cambien.

Porque no es nada fácil ser una mujer, mucho menos en México.

¿Cómo te sentirías si gritas y gritas pero nadie te escucha?

¿Si por solo el hecho de ser quien eres ya estás condenada a un miedo latente?

¿Si debes “cuidar qué traes puesto”, “no salir muy tarde” y tomar precauciones extremas por hacer actividades mundanas?

¿Si la gente se vuelve loca por destrozos y pintas en monumentos, pero no dicen absolutamente nada por el número de feminicidios que aumenta día con día?

¿Cómo te sentirías si estuvieras vulnerable y desprotegida porque si algo te pasa TÚ eres la responsable?

Siempre la víctima. Nunca el agresor (o agresora).
Cuidémonos entre nosotras. Ni una más.

TeresaRodríguez Noriega