Alemania aprueba ambicioso plan contra el cambio climático

El Ejecutivo de coalición alemán ha aprobado este viernes un multimillonario plan para hacer frente al cambio climático durante los próximos años, tras una negociación maratoniana que comenzó el jueves. “Ahora no somos sostenibles”, reconoció la canciller alemana, Angela Merkel, al presentar este paquete de 70 medidas, que la política prevé utilizar para volver a ejercer un liderazgo ambientalista en la cumbre sobre el clima de Naciones Unidas, que se celebrará en Nueva York la semana que viene.

El transporte, la agricultura o la vivienda son solo algunos de los sectores que se verán afectados en la primera economía europea por este abanico de medidas a las que, según varias agencias, el Gobierno alemán prevé dedicar al menos 54.000 millones de euros hasta 2023. “Hay numerosas evidencias del mundo científico, y quien pretenda ignorarlas no actúa con justicia hacia el futuro”, explicó la canciller alemana. Al ámbito político le corresponde “llevar a la práctica lo que es practicable”, continuó. Al mismo tiempo, admitió que el plan podrá parecer “insuficiente” a muchos de los que “en Berlín, como en todas partes del mundo” salían este viernes a la calle reclamando acciones contundentes. 

Merkel se jugaba con este paquete su legado como “canciller del clima”, mención que obtuvo después de decretar el cierre de las nucleares, poner en marcha una mastodóntica transición energética y enfrentarse al negacionismo climático de Donald Trump. El objetivo de las nuevas medidas es alcanzar para 2030 una reducción del 55 % de las emisiones de CO2 (comparado con los niveles de 1990), en línea con lo acordado dentro de la Unión Europea, después de que Alemania, el sexto país del mundo que más COescupe a la atmósfera, reconociera que incumplirá con la reducción de un 40% pactada para 2020.

El tramo último de las maratonianas negociaciones que duraron más de 16 horas ha coincidido con una gran protesta global por el clima convocada por Fridays for Future (Viernes por el Futuro) en todo el mundo y que en Alemania se espera que sea multitudinaria. Según los organizadores citados por EFE, 80.000 personas acudieron a la marcha de la capital de Alemania. Los estudiantes, que se manifiestan todos los viernes en diversas capitales, han pedido en esta ocasión al resto de la sociedad que se implique y secunde la marcha. Sindicatos, la iglesia evangélica y una legión de empresas apoyan en Alemania la movilización de este viernes.

Esta es probablemente la gran iniciativa política de esta legislatura, la última de Merkel como canciller. Los planes para refundar Europa y el resto de retos globales han quedado poco menos que en papel mojado, en una Alemania al borde la recesión y falta de tracción política. Eso, de puertas para afuera. En casa, la gran coalición que los conservadores del bloque de Merkel (CDU/CSU) comparten con los socialdemócratas (SPD) se tambalea y amenaza quiebra, debido en parte a la profunda crisis que atraviesa el socio minoritario. A final de año, además, los socios de la gran coalición tienen previsto hacer balance y decidir si merece la pena seguir adelante juntos. Por eso, este paquete del clima resulta decisivo también desde un punto de vista político. “Hoy es el día del año para la política alemana”, se leía el jueves en la edición digital de Der Spiegel. “La coalición pelea esta semana no solo por el clima, sino sobre todo por su propia supervivencia”, añadía la publicación.