La mitad de los mexicanos viven con grasa en el hígado

La mitad de los mexicanos viven con grasa en el hígado

Ángeles Cruz Martínez

 

Periódico La Jornada
Jueves 16 de julio de 2026, p. 10

Por la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad en México, la mitad de la población vive con grasa en el hígado sin diagnóstico y un alto riesgo de falla grave en el órgano que puede evolucionar a cáncer y muerte. Es un problema grave, pero no existe ninguna estrategia de prevención y control. “No se hace nada”, afirmó Jeffrey Lazarus, investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona, España.

El especialista lideró una investigación en colaboración con especialistas de México sobre la enfermedad, que ya representa la quinta causa de muerte a nivel nacional, con más de 19 mil decesos en 2025.

El estudio, publicado en la revista científica Archives of Medical Research, identificó que en México, la cantidad de esteatosis hepática metabólica (hígado graso) es más alta que en la mayoría de los países en el mundo, pero la población y los médicos de primer contacto lo desconocen.

En entrevista durante el Congreso Internacional de Obesidad que se realiza en la Ciudad de México, Lazarus insistió en que es un asunto grave porque esta enfermedad se ha convertido en la principal causa de cirrosis. Representó 43 por ciento de los casos reportados entre 2018 y 2024.

Las personas saben de la diabetes y otros males asociados al sobrepeso y obesidad, pero nada del daño en el hígado.

Indicó que la esteatosis hepática metabólica está presente en dos de cada tres personas con diabetes tipo 2 y hasta en 90 por ciento de quienes viven con obesidad.

El padecimiento se produce por la acumulación de grasa en el hígado. Provoca inflamación y la disminución de la capacidad del órgano para funcionar, entre otros, para transportar la glucosa. Esto, a su vez, lleva a la resistencia a la insulina, condición precursora de la diabetes tipo 2.

También el corazón es obligado a trabajar más fuerte y, por lo tanto, se deteriora el órgano. El problema es que la evolución del daño tarda varios años, en los cuales pasa desapercibido hasta que se manifiestan las complicaciones.

Lo más relevante, dijo, es que el daño hepático y a otros órganos se puede evitar con un mejor estilo de vida, lo que incluye cambiar hábitos alimenticios y hacer ejercicio físico.

La política pública también es relevante y México se distingue a escala internacional por las acciones emprendidas, como los impuestos a las bebidas azucaradas. Es un “superbuen paso que no tenemos en Europa ni en Estados Unidos”, pero se necesita más.

Lazarus subrayó que México es “es uno de los grandes campeones luchando contra la obesidad”. Pero hay temas pendientes como la aten-ción al hígado graso.

A nivel global, el daño hepático y su relación con la obesidad han empezado a reconocerse. De ahí que en el congreso que se lleva a cabo desde ayer y hasta el viernes, por primera vez se incluyeron un par de sesiones académicas sobre el tema, así como un entrenamiento para 400 profesionales de la salud, a cargo de Lazarus.

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